sábado, 17 de noviembre de 2012

Astroterapias


A diferencia de una consulta astrológica, en la que se ofrece al cliente una descripción y una interpretación de la situación de los elementos en una carta astrológica (de cualquier tipo), una astroterapia ofrece ayuda para reconocer, entender y aceptar las condiciones en un momento determinado de nuestra vida, y ofrece posibles líneas de acción para enfrentarlas y superarlas, consiguiendo la mejor solución o, en su defecto, la mejor adaptación posible.

Aunque hay astrólogos que ya hacen eso, quizá no sean conscientes de que están transformando sus consultas en terapias, y quizá sea por la falta de visión o de preparación que no terminen de dar el cambio definitivo a su formato, además de proponerlo efectívamente como una serie de sesiones de tratamiento, para sanar o restablecer el equilibrio, en lugar de visitas ocasionales movidas por la necesidad o la inquietud.

En mi opinión, la Astrología (manejada seria y responsablemente) tiene mucho que aportar a la Psicología, pero sus profesionistas no se acercarán a ella porque tienen una "reputación" que cuidar ya que muchos científicos de otras disciplinas ponen en tela de juicio el carácter científico de la Psicología, que en el mejor de los casos dicen que es "la menos ciencia de las ciencias", y no pueden permitirse un desprestigio por involucrarse con "charlatanerías". Es interesante el caso de C. G. Jung que se sabe que era un "astrólogo de closet" y cuando escribió sobre Astrología en su libro sobre la 'sincronicidad', lo hizo de manera cobarde y superficial (no me crean, léanlo e investiguen).

Curiosamente la Física, una rama de la ciencia que no tiene ningún riesgo de credibilidad en su reputación aun cuando se involucre con lo intangible, tuvo que inventar la 'Metafísica' para agrupar el estudio de todas las consecuencias e implicaciones profundas que han surgido en el último siglo a propósito de la mecánica cuántica.

Entonces, es más factible que un astrólogo serio y comprometido con su labor social estudie un poco acerca de conducción de terapias y, aprovechando tanto su experiencia profesional como el perfil psicológico que aporta una carta natal (además de todas sus herramientas astrológicas), ayude a que sus clientes encuentren una solución adecuada por medio de esas sesiones que ahora se llaman astroterapias (y por favor noten que la solución viene de la misma persona, no de un mágico gurú ni de un poderoso astro caprichoso).

Un punto a favor muy fuerte que tiene la Astrología es que no propone errores ni culpabilidad por situaciones mal manejadas en la infancia, sino que ofrece a las personas la posibilidad de reconocer y aceptar su naturaleza como algo correcto, que tienen defectos que controlar pero también cualidades que les sirven de ayuda para conseguir sus objetivos. Nada está bien o mal sino que se encuentra ahí por una razón, para algún propósito, y los resultados son consecuencia de ejercer nuestro libre albedrío.

Contrario a lo que piensan o dicen sus detractores, la Astrología es muy objetiva. En todo caso hay pseudo practicantes o personas deshonestas, como ocurre en la medicina, el derecho, la política, la ciencia o la religión, y no veo que por ello satanicen a los abogados, a los químicos o a los ginecólogos, por citar algunos.

Compartiré aquí algunos detalles de astroterapias de pareja (mi especialidad), aunque sean tan sólo una parte de todo lo que salió a la luz en uno de los muchos casos que me han tocado, y lo contrastaré con lo ocurrido en una consulta en la que sólo participó uno de los miembros de la pareja.

En los ejemplos usaré los nombres de "Juan" y "María" para hacer más ágil la narración.

1) CONSULTA
Juan estaba desesperado pues la ruptura con María parecía inminente. Alguien le recomendó (sarcásticamente) que fuera conmigo, pero por el momento que vivía decidió hacerlo. Saltándome todos los detalles previos diré que me pareció evidente un grave conflicto en la comunicación de la pareja; para este momento Juan estaba asombrado de que yo pudiera saber tanto de María sin conocerla, ya que como en muchos casos, ni siquiera me dijo su nombre y la designé como "X de Juan".

Yo le describí los conflictos que veía en ese departamento y la manera en que se podían optimizar. María hablaba mucho sin decidir nada, y eso exasperaba a la mentalidad ordenada y sistemática de Juan que entonces arremetía contra ella, provocándole un malestar emocional, y eso terminaba en pleitos y reclamos. Lo mismo ocurría si él tomaba las decisiones sin consultarla ni dar explicaciones.

Yo le sugerí que la escuchara, que dejara que ella propusiera las ideas y que entonces decidiera sobre la opción más factible, o que si el tiempo lo permitía la fuera ayudando a descartar las otras opciones lógicamente, pero también le sugerí que hablara con ella, no que la regañara.

Esto fue un jueves, el lunes siguiente me buscó muy emocionado: "…es increíble, puedo comunicarme con ella, es el primer fín de semana que no peleamos…”

Aquí el problema, como se lo expliqué, es que él ya sabía lo que tenía que hacer para mejorar su comunicación, pero ella no, ni era consciente de las razones del problema, y que cuando él se descuidara y actuara como su naturaleza acostumbraba, regresarían a los mismos problemas de siempre. Además de que había otras fuentes de conflicto que ya no comenté porque el tiempo de la consulta no era suficiente.

2) ASTROTERAPIA
Juan y María me fueron a buscar porque se enteraron de que estaba ofreciendo este nuevo servicio. En la primera sesión describí las características más relevantes de sus cartas para que se reconocieran en esas "extrañas ruedas" que había en el monitor de mi computadora, y a partir de ahí trabajamos para que aceptaran la naturaleza de cada uno como algo que siempre ha existido, y por lo tanto, aquello que a cada uno le molestaba del otro no necesariamente eran acciones conscientes con el propósito de hacer daño.

En las siguientes sesiones trabajamos en los conflictos que se identificaron, y en particular me llamó la atención una situación: Juan tenía muchas ideas, y sabía como concretarlas, pero no tenía “empuje”, su problema era iniciar las cosas; por su parte, María era de mucha acción, aunque nunca llegaba a ningún lado. María se emocionaba con las ideas de Juan, y al ver que no hacía nada, lo presionaba para que empezara a trabajar, pero él pensaba que lo hacía para molestarlo, hasta que reconoció que en esa relación ella era la ayuda que necesitaba para emprender sus proyectos, y por su parte, en lugar de desesperarse con la falta de orden de María, entendió que él debía ayudarle a desarrollar esa capacidad. Era una situación en la que ambos tenían algo que le faltaba a la otra persona, y que eso era una fortaleza pues lo unía más para trabajar como equipo. Esa pareja cambió su perspectiva con respecto a las razones que tenían para estar juntos y se fueron muy motivados con el futuro de su relación.


Estos son sólo unos ejemplos, y no todo se refiere a conflictos dentro de una relación de pareja; puede ser que el problema tenga que ver con superar una pérdida (por muerte o ruptura), o adaptarse a uno de esos momentos en la vida en los que nos toca estar en la parte baja de la rueda de la fortuna,  o aceptar y manejar las características de nuestra personalidad que afectan nuestra relación con las demás personas o disparan reacciones neuróticas, etc.

Las astroterapias son una opción más que ofrece la Astrología… para quien las quiera aprovechar.

Hasta pronto.